El semental Lucas recibe una oferta por su taller, pero ¿debe vender? La llegada del reparador Ludovic es suficiente para hacerle reflexionar. Con su moreno aspecto galo y su musculoso físico bajo el mono, Lucas no puede evitar acariciar su enorme y gruesa polla, que se le pone dura a través de los vaqueros, para placer de Ludovic, que enseguida se da cuenta y rodea con sus suaves labios la gorda y tiesa polla de Lucas. ¿Quién podría resistirse al dueño del taller? Viendo el torso tonificado de Lucas tensarse con cada embestida en el culo apretado y dispuesto del otro hombre, no creo que nadie pudiera decir que no.
¿Quién no soñaría con despertarse por la mañana al lado de Brice para poder acariciar su suave piel, sentir su jugosa polla alzándose en su ajustada ropa interior? Ludo tuvo el privilegio de saborear la furiosa erección matutina de Brice. Se despertó a su lado, se la chupó, el chico le lamió el culo y se la folló. ¡Qué delicia!